Se emplaza al este de la fortaleza presentándose volada hacia el interior
y sobre una cota de uso en el Medievo de en torno a + 2 m respecto al inminente
patio de armas. Esta situación significaría que en el momento en el que la
fortaleza toma su aspecto actual la torre del Homenaje añadiría a sus amplios
muros una preeminencia respecto a las murallas que casi la circundaban. La torre del Homenaje debe ser el elemento más antiguo del recinto, cuya fecha
de construcción debe oscilar entre los años 1320-1330, en un momento difícil
para la frontera con Granada. En estos momentos se deben estar edificando
también otros castillos o torres de la campiña cercana (Águila, Lopera,
Molares,…) conformando en 1344 una de las Tenencias a las que el Concejo de
Sevilla otorgaba alcaide. Tras los sucesos de 1368, con la toma de Muhammad V
de Utrera, se realizarían trabajos de envergadura que cerrarían el actual
recinto, adosándose a la Torre los muros este y nordeste.
sábado, 8 de marzo de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
Intervención arqueológica en el Castillo de Utrera. Parte IV. Edad Media
Edad Media, reocupación y nacimiento de Utrera (Fases V y
VI)
La estratigrafía
turdetana finaliza en torno al siglo III a.C, como se ha mencionado supra,
siendo continuado por una serie de estructuras situadas al interior del patio
de armas que pertenecen a una fase precedente a la edificación del polígono
actual de la fortaleza medieval y que denominamos Fase V. A una cota variable entre -0,30 y -0,60 m bajo la rasante
se detectaron estructuras y depósitos que se pueden fechar en el tránsito entre
la Plena Edad Media almohade y la Baja Edad Media cristiana, en un momento
anterior a la toma de las fuerzas granadinas de Utrera en 1368. Las evidencias
que llaman nuestra atención se componen de una serie de estructuras construidas
con hormigón de cal o tapia acerada con gran proporción en carbonato cálcico.
En el microsondeo 4, al sur del conjunto, se detectó un muro (UEC 4009) construido con esta técnica
de unos 70 cms de ancho y 70 cms de profundidad con cota mínima de -0,66 m y
máxima de -1,36 m. Esta estructura, dispuesta de norte a sur y cortada por la
cimentación de la muralla sur del castillo debe formar un conjunto con otros
restos constructivos detectados en el microsondeo 5, al oeste del castillo. En
este corte, se exhumó una compartimentación construida con argamasa rica en cal
y mampostería a la que se asociaban dos camas de cal que alcanzaban una cota de
-1,1 m. La disposición de estas alineaciones murarias era paralela al muro
oeste y, por tanto, similar a la UEC
4009. Los materiales asociados eran ciertamente escasos y poco
clarificadores. Se trata de fragmentos de vajilla de mesa de tradición
almohade, con amplia perduración durante los siglos XIII y XIV, justo la fecha
en la que se supone que Utrera parece ser fundada (primer cuarto del siglo
XIV). Las características de las fábricas constructivas también parecen
continuar con la tradición de las obras almohades. Tabales (El tapial en el
área sevillana, 2008) señala como particularidad de los tapiales norteafricanos
la alta dosis de cal agregada en los tapiales, constituyendo auténticos
hormigones que unidos a la grava equivalen a hormigones de tipo ciclópeo, como
es nuestro caso. Otro dato que contribuye a pensar en que la Fase V podría
datarse en torno a este período intermedio entre la Plena y la Baja Edad Media
es la presencia de un estrato deposicional al este de estas estructuras y
detectadas en el microsondeo 4. Se trata de un relleno que contiene cerámica
mezclada de época turdetana y vajilla de tradición almohade pintada junto a
algún fragmento de ataifor. Así mismo, en la culminación del baluarte
protohistórico se recogieron algunos fragmentos de vajilla de este tipo, en un
contexto con evidentes huellas de combustión. En resumen, de estos datos se
puede concluir lo siguiente:
martes, 18 de febrero de 2014
Intervención Arqueológica en el Castillo de Utrera. La protohistoria. Parte III
Protohistoria. Tartessos en el Cerro del Castillo (Fase
IV)
1) Los algo más de 3 m de estratos calcolíticos aparecen sellados
por una gruesa capa de unos 25 cms de grosor perceptible en los sondeos 1 y 2,
alcanzando una longitud mínima de 6 m. Viene representada por las UUUEECC 108 y 204 y se forma por una
mezcla más o menos homogénea de cal, tierra y gravilla. Sobre la misma hallamos
la estructura UEC 202 construida con
mampuestos de piedras de tamaño medio dispuestos de forma ordenada unidos con
argamasa de barro. Conserva unos 2,75 m desde su base hasta el coronamiento. Se
trata de una estructura maciza que se mete hacia el patio de armas al menos 50
cm y ligeramente ataludada al exterior. No se ha podido precisar la cronología
debido fundamentalmente a las dificultades para adentrarnos con nuestra
excavación al interior del patio de armas. No obstante, se puede barajar la
siguiente hipótesis: aparentemente podría tratarse de un baluarte o torre
maciza. Debido a la caída de la muralla del castillo en los años 30 del siglo
XX los rellenos asociados a este posible baluarte se perdieron, quedando
visible una pequeña parte del mismo. Posteriormente fue colmatado por los
rellenos y escombros de cronología contemporánea. En tanto se monta sobre
potentes niveles calcolíticos, su datación podría relacionarse con la que
denominamos Fase IV (Utrera IV) formada por niveles protohistóricos que se
podrían extender desde el siglo VII a.C hasta el II a.C. Esta fase IV se
observa con claridad al interior del castillo, en el patio de armas, justo en
la zona interna a la fortaleza donde se podría ubicar la UE 202. De tal modo,
se puede especular con una cronología protohistórica, formando parte - quizás -
de un oppidum sobre las cimas más elevadas de la actual Utrera.
lunes, 17 de febrero de 2014
III milenio en la campiña de Utrera
III milenio en el entorno de Utrera
La excavación en la
ladera del cerro del castillo de Utrera ha confirmado la existencia de un
asentamiento calcolítico en el sustrato arqueológico sobre el que se monta la
ciudad histórica. Las evidencias anteriormente conocidas tenían su origen en
las inspecciones realizadas durante la redacción del Plan Especial (Amores, F; Pérez Quesada, P) en las que
se reconocieron materiales procedentes del mismo castillo y, fundamentalmente,
de la orilla derecha de los arroyos de las Monjas y Calzas-Anchas. El conjunto
de toda esta información nos permite decir que el primer
poblamiento en el solar de Utrera sería un poblado con una extensión de unas 25
has que abarcaría la loma en la que durante el siglo XIV se ubicaría la primera
cerca medieval y que se extendería al norte de la misma, en el espacio
amesetado que se dispone en torno a la actuales calles Via Marciala y parte de
La Corredera. Mientras que el cerro del castillo ofrece un hábitat más o menos
permanente de cabañas, los solares que se inspeccionaron en el entorno de la
Via Marciala ofrecieron alguna estructura de tipo siliforme asociado a
materiales calcolíticos.
Intervención arqueológica en el Castillo de Utrera. Parte II. El III milenio
Ocupación del cerro del Castillo durante el III milenio
a.C
La excavación y el
reconocimiento de los restos arqueológicos que se superponen sobre el cerro
calizo a una cota de -6,25 m con respecto al patio de armas han permitido
reconocer varias fases de ocupación. Cada fase se puede componer de lo que
hemos denominado niveles. Estos niveles abarcan un conjunto de unidades
estratigráficas que se encuentran íntimamente relacionadas por cuestiones de
sincronía o de afinidad cultural. Por ejemplo, se ha considerado que un hogar
situado sobre una cama de cal compone un mismo nivel. Asimismo, la capa de
tierra que amortiza este espacio tras su abandono también formaría parte del
mismo nivel. El conjunto de niveles que guardan una relación sincrónica forman
una fase. Durante el III milenio a.C se suceden tres fases desde el Calcolítico
Pleno hasta la aparición de la Cultura campaniforme.
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